
Esto fue lo que mi padre me dejó en su vieja mochila de recuerdos desgastados:
Un disco, y un tocadiscos viejo para poder tocarlo siempre que no pudiese lidiar con el silencio.
Un amargo dolor en los huesos, para que recordase que debía dormir a mis horas.
Un recuerdo, y otro, y otro más para llenar mi memoria vacía.
Me dejó un mundo,
Un mundo sin ningún camino por el cual transitar,
Me dejó en medio de un mundo sin caminos.
Para que yo pudiese labrar el primer camino con mis pasos,
Para que otros pudiesen andar por él,
y así nadie más se perdiera.

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