
Cerca del término del texto, tres puntos se acercan.
Las demás letras que conforman el penúltimo párrafo del texto le preguntan a los recién llegados:
-¿Son ustedes tres el final de esta historia?
-No lo somos-responden los tres puntos al unísono-Hay por lo menos una oración viniendo detrás de nosotros: Esa es la oración que cerrará todo este texto, dándole una conclusión satisfactoria y definitiva, tan sólo esperen y podrán comprobarlo por ustedes mismos…
Entonces todas las letras y frases que conformaban aquella historia inacabada se dedicaron a esperar a la supuesta oración final; pero por más que esperan, dicha oración en cuestión no llega, ni llegará nunca, porque desde el principio de los tiempos, estaba escrito que aquella historia inconclusa nunca había de terminarse, por más que los componentes del texto incompleto se empeñen en creer que son ciertas todas las ilusiones que hablan acerca de finales definitivos…

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