
En una ciudad de cartón, dos fantasmas se dedican a ver películas todo el día.
Lo curioso del asunto, es que uno de esos fantasmas se obsesiona particularmente con una de las películas, una obra de cine-arte francés experimental de 4 horas y media de duración, realizado en la década de los sesenta.
“Esta es el mejor filme que he visto en mi vida…”-se dice a sí mismo el espectro obsesionado con la película-“Prometo que lo veré una y otra vez todos los días, hasta hacerme viejo…”
Pero como los fantasmas no envejecen, el amigo del espectro obsesionado sabe que su compañero tiene intenciones de ver esa película una y otra vez, por el resto de la eternidad.
Y puesto que él además odia esa película de cine-arte francés experimental, se dice a sí mismo que no puede permitir que eso pase: Tiene que deshacerse de ese filme a cualquier costo…
Para esto, este fantasma aprovecha una inesperada ausencia de su compañero (Quien, por una extraña coincidencia del destino, tiene que realizar por esa misma fecha una visita a sus parientes que viven en Australia) para llevarse esa película experimental lejos, muy lejos, hasta un sombrío terreno en el cual se erige un destartalado jardín de infancia que ahora sirve de refugio a los vagabundos y desempleados.
Luego de espantar a todas las personas presentes en el lugar, el fantasma procede a enterrar aquella película tan odiada, sintiéndose muy feliz de no tener que ver nunca más semejante despropósito pretencioso.
-Pero… ¿Qué le diré a mi amigo? ¿Cómo le explicaré la misteriosa desaparición de su película favorita cuando él vuelva de Australia?-se pregunta a sí mismo ese fantasma, luego de haber enterrado el film.
Y luego de reflexionar por un buen rato, aquel espíritu llega a la siguiente conclusión, proclamándola en voz alta.
-¡Ya sé lo que haré! Voy a culpar a Sandango, el viejo perro gris que nuestros vecinos tienen como mascota…Le diré a mi amigo que ese can entró a nuestra casa, y que se robó varias de nuestras películas, incluyendo su favorita, esa obra de cine-arte francés tan aburrida y pretenciosa… ¡Va a ser tan divertido el caos que voy a provocar! Después de todo, los vecinos nunca me han agradado, y estoy seguro de que mi amigo va a ponerse tan molesto, que les exigirá a las autoridades que pongan a ese perro viejo a dormir… ¡Qué gracioso!
Y empezó a reírse macabramente, sin saber que su estrafalario monologo ha sido escuchado por el enigmático héroe de aquella ciudad, un extraño animal mutante con un disfraz rojo con rayas negras: El Tejón Justiciero, el anónimo e inaudito paladín de la rareza.
Desde su escondite subterráneo, el Tejón Justiciero ha escuchado todo el monologo y los planes del fantasma ladrón de películas, por lo cual procede inmediatamente a desenterrar la película robada, y luego, con apabullante celeridad, excava una enorme y profundo túnel que atraviesa los mares y las islas, llegando así hasta Australia, concretamente hasta la pequeña ciudad en donde el fantasma obsesionado con el cine arte francés se había reunido con sus parientes.
Luego de devolverle el film a su legítimo dueño, el Tejón Justiciero le explica al fantasma obsesionado el maquiavélico plan de su compañero.
-No puedo permitir semejante injusticia-se dice a sí mismo el fantasma obsesionado, y junto con el tejón justiciero, regresa a la ciudad de cartón, preparándose ambos para darle su merecido al espectro ladrón de películas.
De vuelta a la ciudad, el fantasma ladrón de películas es atrapado infraganti mientras desordenaba el apartamento, a fin de darle a este la apariencia de un lugar en el cual hubiera entrado un perro salvaje y destructor.
-¡No esperaba verte tan pronto!-dice entonces el espíritu bribonzuelo, tratando de fingir sorpresa, sin saber que su compañero de cuarto ya está al tanto de que su supuesto amigo no es solamente un ladrón sino también un mentiroso, que intentaba culpar a otros de las malas acciones que había cometido-Has venido justo a tiempo…¡Mira el desorden que ha hecho el perro de los vecinos en nuestra casa! Y encima, el muy ladrón se ha robado muchas de nuestras películas...Incluso ese filme francés que tanto te gusta…He tratado de reparar los destrozos, pero mis esfuerzos han sido en vano…
-Sí-respondió el fantasma obsesionado con el cine francés, al tiempo que sacó de sus bolsillos la película robada-Tus esfuerzos han sido en vano, y también en vano son todas tus mentiras…
Fue entonces que el ladrón de películas se dio cuenta de que todo su engaño había sido descubierto, por lo cual intentó huir; sin embargo, antes de que pudiera hacerlo, el tejón Justiciero le disparó un rayo de ondas telepáticas con la cual el fantasma bribón quedó totalmente inmovilizado.
-Me llevaré a este mentiroso hasta un lugar en donde él no pueda hacer más daño-exclamó el Tejón Justiciero, llevándose al fantasma ladrón hasta el espacio.
Cerca de 35 segundos y medio después, el Tejón Justiciero regresa a la tierra, con una corona plateada sobre su cabeza.
-Lo he dejado en el palacio congelado del rey de Marte-exclamó el héroe-Ahora ese fantasma mentiroso se convertirá en una preciosa estatua de hielo, que será admirada por todos los astrólogos de este mundo…
-¡Muchas gracias, Tejón Justiciero!-dijo entonces Sandango, el viejo perro mascota de los vecinos, luego de enterarse de todo aquel asunto-Sin su ayuda, posiblemente ya habrían puesto a dormir para estas horas…
-Y yo habría tenido que resignarme a perder para siempre esta hermosa obra de cine-arte francés que tanto me gusta-añadió el fantasma obsesionado.
-Esta no fue más que una más de mis victorias-les respondió el Tejón Justiciero, al tiempo que empezaba a excavar de vuelta a su refugio-Una victoria más para el Bien y la Justicia, en esta ciudad de cartón en la que vivimos…
Segundos más tarde, el Tejón Justiciero había desaparecido. Pero tanto el fantasma obsesionado con el cine francés como el perro viejo Sandango estaban completamente seguros de que pronto volverían a escuchar de aquel superhéroe mutante y enigmático, quien cada cierto tiempo salía de su escondite para ejercer su justicia subterránea.

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