miércoles 11 de mayo de 2011

Un hombre regresa a su casa


Un hombre regresa a su casa, luego de un arduo día en el trabajo.
“Qué contento estoy de estar de vuelta en mi casa” piensa el hombre, mientras hace girar la pequeña llave de su casa en la cerradura “Todo lo que deseo ahora es sentarme en el sofá a ver televisión”
El hombre entra en su casa, esperando recibir el cálido abrazo de su afectuosa mujer, y escuchar las risas alegres de sus dos hijos pequeños mientras estos juegan.
Sin embargo, ha de haber un problema, puesto que al momento en el cual el hombre entra a su casa, nadie sale a recibirlo, ni tampoco pueden escucharse las risas de los niños en sus respectivas habitaciones.
De hecho, la casa parece estar completamente vacía.
-¿Amor? ¿Niños?- pregunta el hombre, revisando uno a uno los diferentes rincones de la casa.
No hay nadie en casa.
“Ni modo” piensa el hombre, encogiéndose de hombros “Seguramente, habrán salido de compras…Ya volverán”.
El hombre se sienta en su sofá y empieza a ver televisión.
Se siente tan cansado que no tarda en quedarse dormido.
Mientras duerme, sueña lo siguiente:
Sueña que está en una casa, completamente diferente a la suya, con una familia a la cual no reconoce…
En su sueño, su esposa y sus hijos son muy diferentes a los de la realidad: En un momento determinado del sueño, el hombre llega a odiarlos, y, en un arranque de ira termina matándolos, ahogándolos mientras duermen.
El hombre despierta sobresaltado en su sofá, y suspira aliviado al darse cuenta de Que todo aquello no fue más que un simple sueño.
Unos breves instantes después, alguien llega a la casa.
El hombre se alegra, creyendo que se trata de su esposa y de sus hijos.
Pero…
Las personas que han llegado a la casa no son ni su esposa, ni sus hijos, sino una pareja de dos jóvenes, dos desconocidos.
Ella parece estar embaraza.
Con voz trémula y labios temblorosos, ella pregunta:
-¿Quién es usted? ¿Qué es lo que está haciendo en nuestra casa?
El hombre no sabe que responder. Finalmente, lo único que se le ocurre decir es:
-Esta es mi casa…
El terror se ve reflejado en los ojos de aquellos dos jóvenes. El hombre avanza hacia ellos, como queriendo aclarar todo este terrible malentendido.
-Esta es mi casa…-vuelve a decir el hombre.
-¡No se me acerque!- dice uno de los jóvenes. En un arranque de miedo, descarga un fuerte golpe sobre el rostro del hombre, el cual cae al suelo y escupe algo de sangre.
El golpe le ha roto la nariz y la boca, pero aún así, con todo y heridas, el hombre vuelve a repetir por tercera vez:
-Esta es mi casa…
No pasa mucho antes de que lleguen algunos policías, llamados por los vecinos.
-¡Me alegra que hayan venido oficiales!- dice el hombre- Estos dos chicos han entrado sin permiso en mi casa… ¡Mire lo que me han hecho! Tengo la nariz y la boca rotas…
El policía calla al hombre, y le pone unas esposas, para su total desconcierto. El hombre está a punto de perder la paciencia.
Lleno de ira e indignación, exclama:
-¡PERO SI ESTA ES MI CASA! ¿QUÉ ES LO QUE ESTÁN HACIENDO?
El hombre ofrece resistencia a los policías, los cuales piden ayuda a los vecinos para controlarlo. El hombre sigue oponiendo resistencia, llegando incluso a agredir a uno de los policías.
El hombre es llevado a rastras hasta el patrullero. Un grupo de curiosos salen de sus casas para contemplar la escena.
El hombre pide ayuda a gritos, y nadie responde, sino que todos los presentes le miran con espanto y repulsión.
Dentro del patrullero, el hombre se pregunta si acaso no seguirá soñando, y aquel momento no es más que una terrible pesadilla.
Esa misma noche, en los noticiarios, se anuncia la captura del hombre que asesinó a su familia unos meses atrás, el monstruo desalmado que asesinó a su propia familia, ahogándolos mientras dormían.
Un famoso psicólogo es entrevistado en uno de los noticiarios, luego de que este charlase con el asesino durante los interrogatorios: El psicólogo explica que aquel hombre tiene un trastorno de personalidad, que le hace creer que es una persona completamente distinta, un hombre común y corriente esperando reunirse con una esposa y unos hijos creados por su propia imaginación, a fin de borrar de su mente el horror de haber asesinado a sus verdaderos familiares.
-En su mente, los asesinatos nunca ocurrieron…- dice el psicólogo, con voz mecánica, sin ninguna emoción.
Los dos conductores del programa piden más detalles a la explicación del psicólogo, y este se las da, con la misma voz monótona de siempre, mientras que, encerrado en una celda, un hombre, el único hombre cuerdo en este mundo de locos, tan sólo espera que pronto pueda aclararse todo este malentendido, para por fin poder reunirse con su querida esposa e hijos…